Amigas y amigos, os pido vuestro apoyo al derecho a decidir

30 09 2014

Hace un año os escribí esta carta.

Me sentía inquieto por algunas de las interpretaciones que circulaban y quise compartir con vosotras y vosotros mis impresiones al respecto ¿Un resumen? El independentismo ha crecido tanto en Cataluña porque muchos catalanes y catalanas han terminado por asumir, algunos con ilusión, otros con tristeza, que en el Estado español no cabe la Cataluña que la mayoría de sus ciudadanos quieren y desean. Y sienten que no cabe porque así se lo comunican, de forma insistente y recurrente, desde el poder político, económico y mediático. Recabar la opinión de la gente parecía, parece, algo fundamental para saber dónde estamos y hacia dónde debemos dirigirnos. Y terminaba la carta mostrando la plena confianza –y, en cualquier caso, mi determinación- de que, pase lo que pase, los lazos de amistad, relación y complicidad se mantendrán. Y si la evolución política no iba a afectar los afectos, podíamos desdramatizar un poco la situación… que también conviene!

No parece, un año más tarde, que las cosas hayan cambiado mucho: la determinación de una gran mayoría de la sociedad catalana para ser consultada continúa existiendo. Por el otro lado, poco se ha movido más allá de un cierto ‘descubrimiento’, bastante tardío y quizá demasiado forzado, del federalismo. Sin ir más lejos, miremos ‘El País’, que leo cada día desde hace 25 años. Es imposible recordar la cantidad de artículos, columnas y editoriales aparecidos estos meses que combinan una gran incapacidad para entender lo que está pasando en Cataluña con mucho menosprecio hacia la reivindicación por el derecho a decidir. Digo que es imposible recordarlos… porque son muchos, muchísimos. No hace falta que diga que, si esto es así en El País, imaginad lo que uno se puede encontrar en ABC, La Razón, El Mundo, etc.

Sí que hay que reconocer, agradecer y aplaudir las complicidades registradas en este último año: en el ámbito político, Izquierda Unida, Equo o Podemos han expresado su apoyo a la Consulta. Por parte de la sociedad civil, la Coordinadora de ONGD también lo ha hecho. Y en varias cabeceras del nuevo periodismo digital, Público, Eldiario.es, etc. se oyen muchas voces receptivas y dialogantes. Pero, de momento, los dos principales partidos políticos y los principales medios de comunicación, están lejos de cambiar su mirada y su postura.

Así las cosas, nos encontramos que el Tribunal Constitucional, a petición del Gobierno español, acaba de suspender de forma cautelar la Ley de Consultas y el Decreto convocando la Consulta del 9-N. Y por más que todo estuviera previsto, es grave.

Porque una gran mayoría de la gente (según los resultados electorales de 2012, según muchas encuestas, etc.) quiere que haya un proceso deliberativo sobre el futuro político de Cataluña que termine en una consulta. Apuntemos también que más de 850 ayuntamientos (el 91% del total) han apoyado dicha consulta. Recordemos, en fin, que tres de las mayores manifestaciones producidas en Europa en los últimos años, han sido en Cataluña en demanda de una consulta.

Pues bien, pese a toda esa movilización y determinación, la consulta no será posible: el poder político español, en vez de buscar cauces legales para canalizar esta demanda ciudadana, muestra la Ley para cerrarle toda opción.

Puede que no entendáis como se ha llegado hasta aquí y que os sintáis desconcertados. Puede que no veáis claro lo del derecho a decidir. O que, estando de acuerdo, no os guste como se ha desarrollado o la convocatoria concreta de la consulta del 9 N. Puede que compartiéndolo todo, os disgusten algunos argumentos y mensajes procedentes del soberanismo. Puede que no os guste nada de nada la idea de la independencia. Puede que…

Es comprensible. Incluso gente que participa del proceso en Cataluña no comparte, lógicamente, todas las estrategias o mensajes que se emiten. Pero no hay nada en este mundo que sea 100% perfecto y claro. Incluso los hechos históricos más bellos y audaces contienen elementos disonantes, cuestionables, censurables. Aún más: todo proceso, por positivo que sea, puede tener alguna consecuencia negativa. Pero si miramos lo fundamental, no veo objeción posible: un movimiento muy amplio de ciudadanas y ciudadanos está reclamando, pacíficamente y democrática, que pueda ser consultada sobre qué futuro político prefiere.

Amigas y amigos, os pido vuestra implicación: implicación para defender que la opinión de la ciudadanía catalana no puede ser menospreciada, encorsetada, encerrada. No sé que deparará el futuro pero no parece una buena solución imponer, sin más, un marco jurídico a una población que ya no se siente interpelada por él.

Pero os pido vuestra implicación, también, por vosotros. Que un Estado sea pasivo en la lucha contra las injusticias, los desahucios, la violencia de género, el racismo y, en cambio, actúe con altísima determinación y rapidez para anular una consulta ciudadana… no es un Estado muy apetecible para vivir en él, la verdad.

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

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5 responses

1 10 2014
Ramón Rodríguez

Es hora de proponer proyectos claros de reforma constitucional en los que Cataluña, la realidad socio-histórica catalana, se halle bien representada e integrada en el Estado español. La solución del Estado de las autonomías ya no sirve, pero tampoco servirá cualquier improvisación por mucho apoyo social que tenga. El legalismo españolista es tan irrealista como el catalanismo independentista.

7 10 2014
jordiarmadans

hola ramón, gracias por tu opinión.
Creo que, en la situación en la que estamos es fundamental contar con la opinión de la gente. Tengo la sensación que una solución pactada ‘desde arriba’ no permetiría resolver el asunto…

6 10 2014
Acatar | Demasiadas palabras

[…] ¿Que es la democracia?, Quiero votar pero puedo esperar, Consultas, Catalunya: la pregunta, La hoja de ruta de Bloomberg para Mariano Rajoy para el problema catalán, La libertad del pueblo catalán y sus aliados, El cuento de la democracia, Rajoy terminará por obligarme a ser independentista, Unas palabras para el ¿Honorable? Artur Mas, Sobre la consulta catalana, Amigas y amigos, os pido vuestro apoyo al derecho a decidir. […]

6 10 2014
Joan Gómez T26 (@JoanBGS)

Querido Jordi, me parece que tu artículo refleja correctamente el sentir de la mayoría de catalanes. Una mayoría compuesta por gente que vota partidos distintos, habla lenguas distintas y sueña con unos modelos de estado también distintos.
Pero hay dos elementos que los unen: la esperanza de que su participación hará un país más democrático y la pérdida de confianza en las instituciones españolas. Demasiados engaños han hecho que muchos catalanes, desde los independentistas de antaño hasta los que aún se sienten españoles, no quieran ninguna solución impuesta que no pase por las urnas. Y que muchos que buscan una estrecha relación con España crean ya que la única forma de convivencia sea a través de un buen tratado internacional que asegure la buena vecindad, la cooperación y la justicia.
La consulta podría acarrear la independencia de Cataluña. Pero hay que esperar que también traerá un nuevo régimen en España más democrático y más respetuoso con su diversidad.

7 10 2014
jordiarmadans

gracias joan! bastante de acuerdo con tu síntesis!

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